san fco ruiz miguel

Amor

Cuando nací, mis hermanos tenían 4 y 2 años. Lo que me cuentan mis papás, es que fueron niños sanos y adelantados para su edad. Pero luego llegué yo, que traía conmigo una serie de dificultades que tuvieron que reestrenarse como papás. Pero lo que ellos me transmitieron en todos estos años de vida, es que las cosas que a los demás se les hacen simples y ordinarias, son realmente las más extraordinarias del mundo, y que además  son incomprables. Como estuve mucho tiempo en terapia intensiva, me hice hiper sensible al tacto, por lo que mis papás todos los días me hacían masajes de amor, que así los llamaron. Se sentaban en el suelo, me ponían desnuda en sus piernas estiradas y con un aceite especial de un olor suave, me hacían un masaje suave por todo mi cuerpo, mientras me platicaban, se escuchaba música de fondo, y era un ritual que yo sin darme cuenta, lo deseaba. Por mi inmadurez neurológica, tampoco sabía mamar, por lo que también me enseñaron a mover la lengua, a saber probar la comida. Y de poco a poco, con estas técnicas y otras más, empecé a abrirme al mundo de mi alrededor, sintiendo los objetos que me rodeaban, riéndome cuando me acariciaban, pero sobre todo sintiéndome profundamente amada.

 

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Comments ( 6 )

  • Que lindo escribes María, te envió todo mi cariño. Te recuerdo del Merici.

  • Es hermoso lo que escribes María, sin duda esos masajes de amor hicieron efecto y ahora eres una persona que sabe dar y recibir amor. Felicidades por tu blog!!

  • María , ¡qué increíble! Me encanta que escribas, le puedes hacer tanto bien a tantas personas. Yo tengo 5 hijos y a todos les gusta escribir. No dejes de fomentar ese don que Dios te dio. Y quiere mucho a tus papás. Olga

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